8 de febrero de 2012

CIUDADES DE PAPEL (4) - Quinto viaje

"Álamos del amor que ayer tuvisteis de ruiseñores vuestras ramas llenas". Este es el primer verso del poema que Antonio Machado le dedicó a esta pequeña ciudad en Campos de Castilla. En él, habla sobre su naturaleza, pero también de uno de sus monumentos situados en un marco incomparable: San Saturio. Machado no es el único escritor que intenta describir su paisaje y patrimonio con palabras. Lo hizo también Bécquer, que quiso añadir misterio y leyenda a esta tierra solitaria y tranquila.



Situada en un enclave estratégico, citar esta población no es solo hablar del Duero. También de nevadas, de poetas, de románico, de leyendas, de templarios, de milagros y mil temas más que sería imposible citar. Atrapada por el río, doblegada en su curva de ballesta, permanece pausada esta ciudad que siempre aguarda sorpresas y melancolías. Por eso, hoy el turismo empieza a florecer.

Machado y Bécquer retratan los principales puntos de interés de este lugar. Citan la ermita de San Polo y San Saturio entre los márgenes del Duero. Retratan con palabras el monasterio de San Juan de Duero y su espíritu recorre sus calles para contemplar la Plaza Mayor, el Palacio Gomara o la concatedral de San Pedro. La calle Collado es la que distribuye la ciudad y la Alameda de Cervantes, el jardín por excelencia.
Bienvenidos a Soria. Esta villa entró en la historia de la mano de los romanos. Alcanzó renombre con la sublevación contra el emir de Córdoba y adquirió gran relevancia durante la Edad Media gracias a los judíos. Cabecera de cañadas reales, controló el comercio de lana hasta la Edad Moderna, época en la que comenzó su ocaso. Hoy, es una pequeña capital que lucha por alcanzar parte de su influencia pasada.


- Propuestas


Disfrutar de la naturaleza en el Monte Valonsadero, un espacio para descansar, pasear y apreciar pinturas rupestres. Experimentar la poesía de Machado en el Cerro del Mirón. Allí, además de una ermita y un monumento en su honor, podemos apreciar el paisaje de sus poemas. Y rememorar el espíritu de esta ciudad en el Museo Numantino. Historia palpable, objetos y cerámica de esta ciudad que resisitió a los romanos.

La ciudad de los poetas. Álamos que permanecen, sombras que se van. Machado sabía de lo que hablaba. El Duero alimenta esta ciudad, la crea y le da vida. Las gotas de agua la convierten en poema. La piedra de sus calles la convierte en estrofa. La naturaleza de ribera la crea en verso. Esta es Soria, el lugar donde aguardan los sentimientos, la ciudad esencia, del ser, de uno mismo.



En la primavera de 1912 en la editorial Renacimiento, se publica el tercer libro de Antonio Machado, Campos de Castilla, por la que le pagaron 300 pesetas. Lo publica poco antes de la muerte de Leonor. Los temas de sus composiciones son variados.
 Le siguen inspirando poemas intimistas en la línea de su poesía anterior. Pero lo que aporta de nuevo este libro son los cuadros de paisajes y de gentes de Castilla o las meditaciones obre la realidad española.
El paisaje parece recogido, en algunos poemas, con una objetividad absoluta. Sin embargo, un estudio permite ver, en tales poemas, un claro componente subjetivo.
Campos de Castilla
Antonio Machado

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