16 de junio de 2012

MIGUEL ANGEL MONCHOLI - Periodismo taurino

 “Saber de toros no es fácil"
No conoció a Ernest Hemingway. Ni compartió barrera con Orson Welles. Tampoco recorrió la noche madrileña junto a Luis Miguel Dominguín. Y desgraciadamente, jamás coincidió en el tendido con Ava Gadner… hubiera sido “una delicia.



Miguel Ángel Moncholi (Madrid, 1955) comenzó su andadura en el periodismo taurino “por casualidad. Corría el año 1970 y “no supo decir que no” a una especialidad que apenas conoçía. Tuvo que aprender porque “saber de toros no es fácil”. Desde entonces, su  vida profesional ha estado unida a plazas de toros, matadores, ganaderos… en definitiva a un espectáculo que hoy por hoy considera “más espectáculo que nunca. 32 años después sigue encantado con su decisión. “Había mucho que hacer y modestamente, he podido aportar experiencias nuevas”. 

“El periodismo taurino es igual que todos” 

Ligado a la cadena SER desde 1970 (salvo un breve paréntesis entre 1973 y 1975) y a Telemadrid desde 1989, Moncholi no encuentra diferencias entre la información taurina y el resto, salvo la materia que se trata. Quizá más enriquecedor porque es más variado” y permite jugar con géneros literarios que en otras áreas sería impensable. Pero en el fondo, asegura, “es igual a todos”.

Destaca el respeto que se tiene a los periodistas que cubren este tipo de información porque en el mundo del periodismos se es consciente de lo difícil que es”. De ahí que en las redacciones se les llame, cariñosamente, “maestros”.

Para él, la temporada empieza en enero con Aljalvir, Valdemorillo y Olivenza. Termina a finales de octubre en Jaén. Entre medias la Feria de Abril, San Isidro o Fallas. En septiembre, la fiesta cruza el charco y se traslada a América. Aguanta “a base de no dormir”. Uno de los inconvenientes de la especialización taurina. La parte buena “que no hay muchos”.

“Necesitas llamar la atención con un valor añadido, la creatividad”

Dirige en la Complutense un curso de periodismo taurino. La mitad de sus alumnos encuentran trabajo “no solo en medios tradicionales como radios, televisiones y prensa. También en portales de internet y los gabinetes de prensa de los toreros. Todo eso está dando mucha salida a los nuevos profesionales”. Pero, no siempre, se lo pone fácil a sus pupilos. Para que conozcan las sensaciones que se viven en la arena, les invita a ponerse frente a una vaquilla. Algo que, también, él ha hecho en diversas ocasiones… pero lo de enfrentarse a un toro es otro cantar. “Son palabras mayores. Eso es como jugar la Champions League”.

Apasionado de las motos, la buena mesa y el arte. Moncholi utiliza las enseñanzas del pintor y escultor Migue Ángel Buonarroti a la hora de escribir sus crónicas. “Decía que cuando iba a la cantera, él ya veía ahí la escultura. Compraba el bloque de mármol y le quitaba lo que sobraba. Así podemos disfrutar de El Moisés, La Piedad o el David. En el mundo de los toros es lo mismo que yo aplico”.

Juega con las formas para darle a su trabajo un punto de vista distinto. Porque en la amplía oferta de ocio que actualmente existe (los toros ocupan el tercer lugar por detrás del fútbol y el cine), necesitas llamar la atención con un valor añadido, la creatividad.

“Me han dolido muchas cornadas pero he tenido que informar”

Para el Maestro es difícil elegir al mejor torero de todos los tiempos porque “no hay uno. En cada época ha habido varios”. Pero sí destaca a algunos. De  antaño cita a José Miguel Arroyo Delgado “Joselito”, Juan Belmonte o Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”. Hoy destaca a José Tomás, Alejandro Talavante o Julián López “El Juli”.

A pesar de su amistad con los diestros, no olvida cual es su sitio. Por eso si en la plaza hay una cogida él tiene que hacer su trabajo: informar. “Es mi obligación, esa es aportación. Me han dolido muchas cornadas pero he tenido que informar”.

Defiende a los matadores en su lucha contra los empresarios taurinos por sus derechos de imagen, pero “no han sabido explicarlo, han sido inoportunos y no se dan cuenta que el mundo de la televisión es muy delicado”.

Para Miguel Ángel Moncholi el toreo es “capaz de poner a todos de acuerdo, a favor o en contra, de un torero”. Algo que ““no sería posible si no hubiese un espectador.

En definitiva “un espectáculo de sentimientos y pasiones”.





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